Francisco la consideraba una amiga y ejemplo de servicio desde la periferia de la Iglesia.
Por Alex Calero
23 de abril de 2025
Francisco la consideraba una amiga y ejemplo de servicio desde la periferia de la Iglesia.
Durante el funeral en la Basílica de San Pedro, una escena inesperada captó la atención de medios internacionales: una religiosa de avanzada edad se acercó al féretro del papa Francisco, oró en silencio y rompió en llanto, desafiando el protocolo del acto oficial.
La protagonista fue sor Geneviève Jeanningros, miembro de las Hermanitas de Jesús. Tiene 81 años y una trayectoria destacada por su servicio a comunidades excluidas en Roma, en especial con personas trans, feriantes y poblaciones migrantes.
Jeanningros mantenía una relación cercana con el papa. Según medios europeos, el pontífice la consideraba una amiga y una referente de la fe vivida desde la calle. Su presencia frente al féretro fue vista como un gesto de amor, respeto y rebeldía espiritual.
Las imágenes del momento se volvieron virales, generando reacciones emotivas entre creyentes y no creyentes. Muchos califican su acto como una muestra auténtica de fe, por encima del protocolo eclesiástico.
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